Municipio:

Santanyí

Titularidad:

Privada

Horarios:

Obert permanentment

Otros enlaces:

Lausa Associació Cultural
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Servicios:

Icono Yacimientos 45 Talaies de Can Jordi

El yacimiento talayótico de Tatalaies de Can Jordi, está Santanyí. A pesar de encontrarse en propiedad privada su acceso no se encuentra restringido.

Para poder llegar a este yacimiento en Mallorca tenemos que dirigirnos desde Santanyí hasta Cas Concos des Cavallers por la carretera C-714. Pasado un kilómetro aproximadamente nos encontraremos con una desviación a la derecha, el camino de Can Jordi. Una vez llegados a una primera bifurcación y superados unos 500 metros, empezaremos a observar los primeros tramos de muralla del poblado.

Como otros muchos yacimientos de la isla, Talaies de Can Jordi tiene su origen en el periodo talayótico, de principios del primer milenio antes de nuestra era, y prolongó su ocupación hasta Época islámica y nuestros días.

Del Periodo talayótico nos han perdurado los restos de un talayote circular, con una columna central, polilítica, de tipo mediterráneo, a pesar de que la morfología del terreno hace pensar en la existencia de dos talayotes más. Los talayotes fueran estructuras comunales, en forma de torre, construidas con grandes bloques de piedra.

Estas torres cumplían dos funciones: una común a todas ellas: torres de vigía y de delimitación del territorio, y una segunda función, particular, de cada uno de ellos. Esta función secundaría o particular podría ser la de espacio de trabajos comunales, como el descuartizamiento de grandes animales de la comunidad. Estas tareas se podrían haber asociado a acontecimientos puntuales, como el cambio de estaciones. Otra función que se les atribuye fue la de espacio de reunión y de decisión en torno a problemáticas que pudieran afectar a la comunidad.

Además del talayote se pueden documentar en este yacimiento arqueológico en Mallorca varias estructuras de vivienda, que podrían haber sido ocupadas por familias de entre ocho y diez miembros, donde se desarrollarían tareas vinculadas a sociedades que practicaban la ganadería y la agricultura de subsistencia: la molienda de cereales, fabricación del ajuar cerámico y diferentes herramientas para garantizar el desarrollo diario.

Este modo de vida, perduró cerca de 500 años. A mediados del milenio sucedieron toda una serie de cambios en las diferentes comunidades de la isla que dieron paso a unas nuevas sociedades abiertas al Mediterráneo, donde apareció el hondero, símbolo del periodo que empezaba, el Balear. Fruto de estos cambios los diferentes poblados se amurallaron, y Talaias de Can Jordi es un buen ejemplo.

En este nuevo poblado se construyó una muralla ciclópea, con poco más de 60 m muy bien conservados y una altura máxima de 2,7 m. De esta muralla también podemos ver el acceso principal, con una anchura de 1,30 m. Por lo tanto, a lo largo de nuestra visita podremos disfrutar de una magnífica construcción que nos ayudará a hacernos una idea de cómo pudieron ser estas nuevas sociedades, altamente jerarquizadas, con unos índices de conflictividad permanente. Estos datos los podemos contrastar con la documentación de las fuentes clásicas que se tiene de los honderos. Guerreros altamente valorados en los diferentes conflictos del Mediterráneo Occidental, que enfrentaron a los cartagineses con la Magna Grecia primero y con Roma después, donde los Baleares participaron en favor de los norteafricanos.

Del periodo de la conquista romana, bajo imperial e islámico quedan pocas evidencias, a falta de más excavaciones.

Talaies de Can Jordi